Hace mucho tiempo que no escribo (novedad donde las haya) y no es por falta de razones. A parte de la falta de tiempo e inspiración, he estado teniendo una gran reflexión sobre los políticos y el periodismo. Eso me ha hecho replantearme la misión del blog.
Evidentemente, en este blog no he sido imparcial y, por tanto, he criticado y he podido ofender a mucha gente (sobre todo gente que defienda otros partidos políticos). No es que me sienta culpable por ello, pero creo que, igual que mi ideología se merece un respeto, estas personas también.
Dicho esto, ya puedo empezar. No es que la cosa vaya a irse mucho (o eso creo) de lo que venía siendo hasta ahora mi forma de escribir. Solo es que tras haber trabajado tres meses en un medio de comunicación y ver las cosas de cerca, tu opinión sobre las cosas cambia.
Por ejemplo, antes yo creía que algunos políticos tenían ideas de mierda, y otros tenían buenas ideas pero a veces la cagaban. Ahora me he dado cuenta de que todos los políticos, o la mayoría de ellos, tienen ideas de mierda. Además, la mayoría no tienen estudios, saben menos que yo y son hombres.
También me he dado cuenta de que los políticos son como la comida basura: por la tele son muy bonitos pero cuando los ves en vivo y en directo te llevas una decepción gigantesca de ellos y, además, te dejan mal sabor de boca.
Otra cosa ha sido darme cuenta de que la relación entre políticos y periodistas está demasiado institucionalizada y descafeinada, cosa que la gente que no trabaja en medios (yo antes de hacerlo) no se dan cuenta y, por tanto, no llegan a comprender la forma en que se hacen las noticias y porqué se sacan así. Por ello, voy a explicarlo.
Hay dos tipos de noticias: las noticias hechas a copia-pega de lo que te envía la agencia (=noticias sin valor informativo y sin valoraciones) y las noticias que se busca el medio por su cuenta (que son las mínimas y caras de hacer, por eso escasean, aunque son las mejores en mi opinión).
Las noticias que se buscan los medios pueden ser también de las mismas ruedas de prensa. En este caso, tenemos un poco de cancha para hacer preguntas (cuando se puede) y ahondar en la noticia. No obstante, el hecho de que en una localidad pequeña tienes que tener buena relación con los jefes de prensa de los ayuntamientos y partidos políticos afines a donde tú trabajas, las preguntas que puedes hacer se quedan relativamente cortas. En cierta forma, salirte del guión podría costarte caro, aunque no siempre es así.
No es que piense que las relaciones tendrían que ser más frías, pero creo que cuanto más cercana es la relación entre el periodista y el político o el jefe o jefa de prensa, peor es la noticia. Además, existe eso de “me has dejado mal” o “vaya putada lo que sacaste el otro día”. No lo he vivido directamente, pero creo saber que es así. Eso provoca autocensura en los medios, lo cual no beneficia la democracia.
En definitiva, y aunque no pueda explicar exactamente porqué lo pienso, creo que no creo en el periodismo político. Lo veo falso, en la mayor parte de los casos, aunque hay excepciones. Y creo que la labor de los medios de comunicación de últimamente es bastante mala y debería darles vergüenza trabajar así.
En cuanto a los políticos, creo que solo saben echarse los trastos a la cabeza, discutir, mirarse en el espejo antes de ser captados por la cámara e intentar que su frase estrella salga por la tele. Creo, sinceramente, que mi vida les da igual a todos. Y cuando digo todos, es todos. A veces creo entrever en algún político algo de vocación democrática y preocupación por la gente que lo elige. Pero suele durarme muy poco.
0 Respuestas a “Reflexiones de política y periodismo”